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	<title>Dr. Frank Clavijo &#187; conflictos</title>
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		<title>Dr. Frank Clavijo &#187; conflictos</title>
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		<title>Amores enfermizos</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 19:57:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Frank Clavijo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Esta usted en una relación enfermiza? Dicen que el amor puede servir de medicina para curar casi todos nuestros males, pero este es aplicado en altas dosis también puede convertirse en veneno, y si usted es una persona que ama a su pareja más que a sí mismo, ¡¡cuidado!!, puede estar &#8220;cayendo&#8221; en un estado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--:en--><strong>¿Esta usted en una relación enfermiza?</strong></p>
<p>Dicen que el amor puede servir de medicina para curar casi todos nuestros males, pero este es aplicado en altas dosis también puede convertirse en veneno, y si usted es una persona que ama a su pareja más que a sí mismo, ¡¡cuidado!!, puede estar &#8220;cayendo&#8221; en un estado peligroso para ambos y para su familia, y al mismo tiempo se puede convertir en un problema mental.</p>
<p><strong>Amarnos a nosotros primero</strong></p>
<p>El amar a una persona de una manera excesiva puede desencadenar problemas conflictivos que después se pueden convertir en violencia domestica, celos patológicos, humillaciones, manipulación, amenaza, etc.</p>
<p>Muchas veces amamos de tal manera que nos olvidamos de amarnos a nosotros primero. Lo primero que tenemos que hacer es amarnos a nosotros mismo, después a nuestra pareja y de ahí se desprende el amor hacia todo lo demás.</p>
<p><!--:--><span id="more-83"></span><!--:en--></p>
<p><strong>Todo en exceso es malo</strong></p>
<p>El amor es una cosa maravillosa, pero, también puede ser tan devastador como un arma nuclear cuando cae en manos equivocadas.</p>
<p>Todo en exceso es malo. Cuando se ama tanto, la pasión se convierte en una obsesión y los márgenes de la cordura y los límites se distorsionan o borran, y puede a uno llevarlo a un centro de salud mental o hasta la misma cárcel.</p>
<p>Cuando una persona es acosada, al principio es hasta halagador, porque de cierta forma se convierte uno en el dios y centro del universo para esa persona; sin embargo, pasado un tiempo el halago pierde su brillo y se convierte en una molestia crónica.</p>
<p> <br />
<strong>Algunas armas contra los acosadores</strong></p>
<p>Se dice que en la guerra y en el amor todo se vale, y más aun si la guerra es versus el amor de un acosador. Algunas personas han llegado a desarrollar estrategias de defensa personal contra estos &#8216;fenómenos&#8217;. Cuando se percibe esa ansiedad, celos enfermizos o excitación morbosa por saber todo,  algunas personas tratan de matarles las ganas en el acto siendo las más antisexy para ahuyentarlos, o inventan que son homosexuales, o empiezan a rascarse diciendo que es una consecuencia de su herpes contagioso; o cualquier cosa con tal de asustarlos.</p>
<p>Hoy en día, ya hay herramientas legales que protegen a los acosados de sus acosadores, desde las órdenes de restricción hasta cargos legales por acoso.</p>
<p><strong>Cómo controlar los pensamientos obsesivos</strong></p>
<p>1. Evita pensamientos destructivos que hacen que el problema de los celos patológicos se agrave e intenta sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos.</p>
<p>2. Esfuérzate en ser objetivo y aprende a diferenciar lo que son hechos reales de lo que puede estar manipulando tu imaginación. Esto no es otra cosa que tomar verdadera conciencia del problema e intentar hacer algo al respecto.</p>
<p>3. Procura ser más tolerante y dejarle su espacio a tu pareja: evita ese impulso irrefrenable que te lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien. De esta forma lo único que vas a conseguir es que se sienta cada vez más agobiada y atosigada.</p>
<p>4. Comenta lo que te ocurre a algún amigo de confianza y pídele consejo. No olvides que ocultar el sufrimiento y negarlo hace que se potencie cada vez más. Los consejos y puntos de vista de otras personas ayudan a analizar lo que nos ocurre de forma objetiva y a encontrar soluciones que tal vez no se nos habían ocurrido.</p>
<p>5. Reflexiona sobre lo que te ocurre e intenta aclarar tus ideas. Esto te ayudará a exponer tus sentimientos con sinceridad, a descubrir tus miedos, necesidades, etc. Y una vez detectado el problema procura poner todos los medios a tu alcance para solucionarlos.</p>
<p>6. Evita utilizar amenazas, habla claramente de lo que te ocurre, no te ciegues con la rabia e intenta buscar soluciones al problema.</p>
<p>7. Evita culpabilizar a alguien de lo que te ocurre. Procura ser responsable de lo que sientes y no olvides que tus actos dependen de ti, y eres la única persona que puede cambiar tu conducta ante lo que estas sintiendo.</p>
<p>8. Evita ser trágico a la hora de asumir tu amor por alguien: esfuérzate en apreciarlos como síntoma de amor verdadero y prevenirlos cuando se descontrolan y vuelven dañinos.</p>
<p>Si aprendemos a controlar estos impulsos, el amor que podamos sentir por una persona nos puede ayudar a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado y a cuidar el amor del otro sin darlo siempre por supuesto. En algunos casos, cuando el amor es muy fuerte e intenso y queremos a otros más que a nosotros mismos, se pueden volver peligrosos y hasta patológicos. Esto produce un sufrimiento intenso en quien los sufre y a los que nos rodean, y en muchas ocasiones se aconseja acudir a un profesional psicoterapeuta.<!--:--></p>
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		<title>Conflictos en los adolescentes</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Apr 2009 23:04:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dr. Frank Clavijo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Articulos]]></category>
		<category><![CDATA[adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[dr. clavijo]]></category>
		<category><![CDATA[familia]]></category>

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		<description><![CDATA[Consejos de acción y actitud para padres de hijos adolescentes Acciones que dan resultado. ¿Cómo pueden los padres ayudar a que sus hijos pasen por esa &#8220;transición&#8221;, de tal manera que se renueven y crezcan, en vez de que salgan del proceso deteriorados, sin retos que enfrentar y desilusionados? He aquí algunas sugerencias: - Orientarlos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Consejos de acción y actitud para padres de hijos adolescentes<br />
Acciones que dan resultado.</strong></p>
<p>¿Cómo pueden los padres ayudar a que sus hijos pasen por esa &#8220;transición&#8221;, de tal manera que se renueven y crezcan, en vez de que salgan del proceso deteriorados, sin retos que enfrentar y desilusionados?</p>
<p>He aquí algunas sugerencias:<br />
- Orientarlos para que aprendan y saquen provecho de sus errores.<br />
En lugar de someterlos a interrogatorios policiacos que lo único que consiguen es hartarlos, conviene preguntarles ¿por qué crees que falló?, ¿qué crees que convendría haber hecho?.<br />
- En lugar de darles &#8220;recetas&#8221;, dejarlos que asuman responsabilidades y preguntarles ¿qué piensas hacer ahora para resolver esta situación?<br />
- Evitar forzarlos a que hagan las cosas &#8220;a la manera&#8221; de los padres, en vez de tratar de convencerlos, darles oportunidad para que juzguen y experimenten, como por ejemplo, en el caso del vestuario.<br />
- Ayudarlos a que descubran lo que es valioso en su persona. Que tomen conciencia de que valen por lo que son, no por lo que traen puesto o por lo que tienen.<br />
* Darles oportunidad de que vivan sus propias experiencias en situaciones que no implican mayor riesgo. Por ejemplo en el caso del dinero, se les puede asignar una cierta cantidad, para que la administren bajo su propio riesgo.<br />
- Hacer que en casa haya &#8220;claridad de reglas&#8221;, que sepan el qué y el por qué, para ayudarlos y formarlos. Que haya límites claros pero razonados, no impuestos, pues eso les da seguridad.<br />
- Tener cuidado con lo que los hijos ven y leen, no a base de represión, sino de reflexión. Puede aprovecharse o provocar el ver con ellos un programa de televisión o una película y luego, discutir y evaluar, para ayudarles a formarse un criterio.</p>
<p><!--:--><span id="more-45"></span><!--:en--><br />
<strong>FAMILIA<br />
Conflictos comunes entre padres-adolescentes</strong></p>
<p>Los enfrentamientos crónicos entre los padres y los hijos adolescentes son una etapa “casi normal” durante un periodo de la convivencia. Ante esta situación es ideal preservar determinados aspectos de la relación para que una vez superado el momento todo vuelva a ser como era antes.</p>
<p>Los padres frecuentemente se preocupan o confunden por los cambios en sus hijos adolescentes. Cada joven es un individuo, con una personalidad única y con intereses propios, sus propios gustos y disgustos.</p>
<p>Sin embargo, hay numerosos factores comunes en el desarrollo que todos confrontan durante los años de la adolescencia. Las emociones y el comportamiento normales del adolescente en los años de la escuela intermedia y de los primeros de la secundaria se identifican en la lucha con su sentido de identidad, en que se siente extraño o abochornado consigo mismo o con su cuerpo.</p>
<p>También se nota en que generalmente, se enfoca en sí mismo, alternando entre altas expectativas y un pobre concepto propio, lo influencian los amigos en su modo de vestir e intereses, su humor es cambiante, mejora su habilidad del uso del lenguaje y su forma de expresarse.</p>
<p>Muchas veces tiene menos demostraciones de afecto hacia los padres; ocasionalmente el adolescente se pone grosero, se queja de que los padres interfieren con su independencia, y tiene la tendencia a regresar al comportamiento infantil, particularmente cuando está bajo mucho estrés.</p>
<p>El joven en este periodo, también tiene un interés mayormente del presente, y pensamientos limitados acerca del futuro, se expanden y aumentan en importancia los intereses intelectuales, y adquiere una mayor capacidad para el trabajo (físico, mental y emocional).</p>
<p>En el aspecto sexual muestran timidez, sonrojo y modestia, muestran mayor interés en el sexo opuesto y movimiento hacia la heterosexualidad con miedos de la homosexualidad, se preocupan por su atractivo físico y sexual con relación a otros, y viven frecuentes cambios de relaciones, y preocupación por si es normal o no.</p>
<p>En el aspecto que se refiere a la moralidad y los valores, pone a prueba las reglas y los límites, aumenta la capacidad para pensar en manera abstracta, desarrollan los ideales y se seleccionan modelos de comportamiento, presentan mayor evidencia consistente de tener conciencia, y experimentan con el sexo y las drogas (alcohol, cigarrillos y marihuana).</p>
<p>Los adolescentes varían muy poco con relación a lo anteriormente descrito, pero las emociones y el comportamiento descritos antes son , en general, considerados normales para cada fase de la adolescencia.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.t1msn.com.mx/educacion/familia/art002edufamserpapa">http://www.t1msn.com.mx/educacion/familia/art002edufamserpapa</a><br />
 <br />
<strong>Consejos de acción y actitud para padres de hijos adolescentes<br />
¿Cómo educar adolescentes?</strong></p>
<p><strong>- Comunicación</strong><br />
En un colegio de la ciudad de México fue hecho un estudio muy interesante. Se preguntó a los padres de familia si consideraban que era buena la comunicación con sus hijos. Casi todos respondieron que sí. Después se repitió la misma encuesta con los alumnos. Se hizo, como en el caso de los papás, una pregunta única: ¿Crees que es buena la comunicación con tus papás y por qué? Muchos respondieron abiertamente que no y otros decían que era buena, pero luego daban alguna explicación o aclaración que hacía ver que realmente no era tan buena.</p>
<p> <br />
Decían, por ejemplo: es buena, pero no me escuchan; es buena, pero no se interesan por mis cosas; es buena, pero no tienen tiempo para mí; es buena, pero no puedo hablar a solas con ellos; es buena, pero todo lo que les digo lo consideran sin importancia. Sólo tres alumnos respondieron que la comunicación con sus papás era buena, sin peros.</p>
<p> <br />
Este es el punto fundamental, no se puede educar si no hay una recta comunicación. Mis mensajes no llegan y los de mis hijos no me llegan a mí. Se acaba por no conocer al hijo y de ahí nace el problema de no saber cómo afrontar los problemas. Les voy a contar un caso real que pasó en dos familias. Quizá el problema de fondo parezca obsoleto y anticuado, pero ilustra la diferencia que hay entre educar con comunicación o hacerlo sin ella.</p>
<p> <br />
Corría el año 1980 y llegaba la moda de la minifalda. Al principio, los papás tenían serios reparos para dejar a sus hijas ir así a la calle. Los padres de Paloma la vieron un día vestida así y la regañaron duramente. Ella quiso dar alguna razón para defender su postura, pero no hubo forma. Desde entonces, Paloma, siempre que iba a alguna fiesta, salía vestida de su casa decorosamente según el gusto de sus padres, pero siempre llevaba en una bolsa la minifalda para cambiarse.</p>
<p> <br />
Los papás de Alicia tampoco veían con buenos ojos que su hija fuera vestida de tal forma, pero hablaron con ella y escucharon sus razones. Ella les dijo que era la moda y que si no usaba minifalda, su novio se pasaba toda la fiesta fijándose en otras niñas y no en ella. Además, que era cómoda y no sé cuántas cosas más les diría. El caso fue que los padres de Alicia acabaron aceptando que en ciertos momentos ella fuese vestida con minifalda, pero al mismo tiempo formaron en ella un recto sentido del pudor que la ayudó mucho en esta etapa de la adolescencia, donde las muchachas pasan de sentirse a disgusto con su cuerpo a una exaltación excesiva del mismo.</p>
<p> <br />
El ejemplo, como ven, es anticuado, pero una cosa queda muy clara: no se trata de ceder en todo, sino de dar razones de las decisiones de los papás. Esa es la clave, escuchar al hijo y dar las orientaciones acompañadas de razones.</p>
<p> <br />
Hay otro caso curioso: la esposa le dice al señor ve a ver qué le pasa a tu hijo, creo que tiene algún problema, trata de hablar con él. El señor busca al chico. Pasan dos minutos y regresa el señor: ya está. La esposa pregunta: ¿tan rápido?, ¿qué pasó? El marido responde tranquilamente: fui, le pregunté qué le pasaba, me dijo que nada, le dije ’OK’ y me regresé. Ustedes estarán de acuerdo conmigo en que esto tampoco es comunicación. Mejor dicho, es comunicación formal, pero no real.</p>
<p> <br />
Nosotros tenemos que buscar una comunicación real, que no se quede sólo en el buenos días, ¿cómo te fue?, sino que nos ayude a conocernos a fondo. No se trata de interrogar al muchacho en forma inquisitoria violando su intimidad, pero sí de hacerme presente en su mundo aprovechando los momentos en que esté más accesible, buscando las ocasiones, yendo a fondo. Se trata de exponer mis orientaciones razonadas, con suavidad, con cariño, con interés, hacer que en cierta forma me necesite y me busque porque yo puedo ayudarle, porque puede confiar en mí.</p>
<p> <br />
No hay que olvidar una cosa: en este campo competimos precisamente con los medios de comunicación, expertos en este arte. Decíamos al principio que muchas veces son verdaderos factores de distorsión en la educación de los hijos. Por eso tenemos que esmerarnos en la comunicación; estamos compitiendo con profesionales de las grandes ligas para vender, seguramente, un mensaje distinto.<br />
- Jerarquía de valores</p>
<p>Cuántas veces oímos a padres de familia que motivan a sus hijos para que estudien diciéndoles cosas como: estudia para que puedas ganar dinero o haz esto bien y te doy diez pesos. Uno pensaría que es un gran padre de familia porque da rectos incentivos a su hijo, sin embargo, hay una deformación, estamos dándole una jerarquía de valores errónea. Le estamos diciendo que haga todas las cosas buenas para ganar dinero. Los valores y acciones buenas se vuelven medios útiles y no fines.</p>
<p> <br />
Le colocamos el valor del dinero por encima de todo y esto, en la edad en que ellos forman su jerarquía de valores, es prepararlos para luchar en la vida teniendo al dinero sobre lo demás. Y sabemos que por ahí no encontrarán, precisamente, la felicidad, ni formaremos una sociedad donde reine la honradez. Es un ejemplo que, precisamente por ser ejemplo, resulta un poco exagerado, pero hay un fondo de verdad: en los adolescentes hay que ser muy cuidadosos para formar en ellos una recta jerarquía de valores (generosidad, lealtad, fidelidad, amor) y destacar su importancia y darles así profundos criterios que les van a servir para evaluar la realidad, para construir su vida y su familia con serenidad y felicidad, con honradez.<br />
- Con la cabeza, no con el hígado</p>
<p>Una vez vino a verme un matrimonio que estaba muy preocupado por la educación de su hijo. Los dos empezaron a descubrir echándose mutuamente la culpa de los problemas que padecía su hijo. Él decía: es que tú le consientes todo. Ella respondió: es que tú educas a tu hijo con el hígado. Lo que aquella señora quería decir es que su marido siempre trataba a su hijo con enfado, le corregía con malos modos y el único diálogo que mantenía con él era a través de los gritos.</p>
<p> <br />
No se crean que es un caso raro, desgraciadamente hay muchos padres y madres de familia que educan a su hijo con el hígado porque han perdido ya la batalla y piensan que esta es la única forma de imponerse. Nada más lejos de la realidad. El corregir o reprender en momentos de enojo es contraproducente y sólo produce rebeldía y cerrazón en los adolescentes.</p>
<p> <br />
Simplemente es el método más eficaz para que no te hagan caso y pierdas todo el ascendiente sobre él. En México se dice con mucha sabiduría: el que se enoja, pierde. Estar enojado puede ser normal, pero afrontar en esos momentos a tu hijo y querer educarlo es inadecuado. En los momentos de enojo hay que saber esperar, pero siempre es más sano no enojarse. Este punto puede parecer superficial, pero es la mayor queja que presentan los adolescentes hacia sus padres.</p>
<p> <br />
1. Trátame con la misma cordialidad con que tratas a tus amigos . Que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.</p>
<p>2. No me des siempre órdenes. Si me pidieras la cosas en vez de ordenármelas, yo las haría antes y de buena gana.</p>
<p>3. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Mantén tu decisión.</p>
<p>4. No me des todo lo que te pida. A veces pido para saber hasta donde puedes llegar.</p>
<p>5. Cumple las promesas, tanto si son buenas como si son malas. Si me prometes un permiso, dámelo. Pero si es un castigo, también.</p>
<p>6. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanas o hermanos. Si me ensalzas, el otro va a sufrir, y si me consideras menos, quien sufre soy yo. Háblame a solas en positivo o en negativo según proceda.</p>
<p>7. No me corrijas en público. No es necesario que todo el mundo se entere.</p>
<p>8. Procura no gritarme. Te respeto menos cuando lo haces.</p>
<p>9. Déjame valerme por mí. Si tú lo haces todo, nunca aprenderé. Hazme ver que me equivoqué sin humillarme demasiado.</p>
<p>10. No mientas delante de mí. Tampoco pidas que yo mienta por ti, para sacarte de un apuro.</p>
<p>11. Cuando haga algo malo no me exijas, otra cosa es procurarlo, que te explique por qué lo hice. A veces, ni yo mismo lo sé. Mas bien ayúdame a que me plantee la responsabilidad de lo hecho.</p>
<p>12. Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá mi estima por ti, y yo aprenderé a admitir mis equivocaciones.</p>
<p>13. No me pidas que haga una cosa que tú no haces. Aprenderé y haré, de ordinario, lo que tú hagas, aunque no lo digas, ni me lo pidas.</p>
<p>14. Cuando trato de contarte un problema no me digas: “ ahora no tengo tiempo para tus tonterías” o “ eso no tiene importancia”. Trata de comprenderme y ayudarme.</p>
<p>15. Quiéreme y dímelo. Me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario o yo no te lo valore. Me agrada mucho. Y me sirve para mejora y para quereros más.<br />
 <br />
Manuel Álvarez Romero</p>
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