¿Por qué muchos quieren cambiar y no pueden?

Escrito por · 2012-08-03

Si usted es una de las personas que muchas veces ha intentado cambiar y no ha podido, o no ha tenido los resultados deseados o esperados, es probable que se haya enfocado en cambiar sus actitudes o comportamientos pero nunca ha intentado cambiar sus creencias.

El sistema de creencias es el marco general que envuelve todo trabajo sobre el cual las personas piensan y actúan de una u otra manera. Las creencias están basadas en afirmaciones que se dan como ciertas, se aceptan sin mayor dilema, se defienden y ponen en práctica sin mayor cuestionamiento.

La formación de las creencias se inicia en la familia, donde se enseña lo que es bueno y lo que no es bueno, aceptándose usualmente sin cuestionar.

Este proceso no termina allí, si no que las creencias continúan cada día formándose, moldeándose y afirmándose a través de la escuela, los medios de comunicación, la iglesia, los amigos, etc., hasta llegar a ser adultos, pero con la diferencia que una persona adulta y madura si tiene la capacidad de juzgar e identificar sus propias creencias y decidir adopta o no un nuevo sistema de creencias.

Como adultos se tienen la capacidad de evaluar, analizar, cuestionar y elegir las creencias. Es decir usted puede cambiar o reafirmar sus propias creencias, si así lo desea; y para eso necesita trabajar consigo mismo para identificar cuáles son esas creencias con las que quiere seguir en el futuro y que lo alientan a seguir adelante, y saber cuáles son las creencias que de una u otra manera le impiden o sabotean de seguir o cambiar lo que quiere cambiar.

El primer paso para el cambio es saber ¿qué es lo que quiere cambiar? ¿por qué quiere cambiar?, ¿el cambio que quiere hacer está basado en una motivación interna o externa?, ¿qué tan importante es para usted ese cambio que quiere lograr?, y luego se tiene que plantear objetivos claros y precisos.

Una vez que haya identificado lo que quiere cambiar, partiendo de donde se encuentra ahora, es decir como es usted ahora, tendrá que trabajar en la identificación de sus habilidades y recursos con los que cuenta para lograr sus objetivos. En este proceso es importante identificar cuáles son las creencias que podrían sabotear, impedir o boicotear sus objetivos, y recuerde que estas creencias están en usted mismo.

Las creencias saboteadoras pueden tomar varias formas. La primera es cuando la persona no quiere cambiar del todo, sólo una parte de un
determinado comportamiento o actitud, y dicen “sí quiero cambiar…pero….” Para crear un cambio en la vida hay que quererlo de maneta completa y no a medias, y ser congruente con cada una de ellas.

Una segunda dificultad o interferencia para el cambio es cuando la persona no tiene una idea clara de lo que quiere y no se imagina o visualiza con un nuevo cambio. Recuerdo a un cliente que tenía problemas de abuso de alcohol y quería dejar de tomar, pero no podía creer en la idea de ir al baile con sus amigos y pasarla bien sin tener que consumir alcohol, es decir él mismo se saboteaba con sus propias creencias.

Finalmente, la persona tiene que darse la oportunidad para utilizar las estrategias y técnicas de cambio, y el problema es que muchas personas no se dan esa oportunidad que necesitan para el cambio. Hay quienes se dan la oportunidad para empezar, pero no para completar el proceso, y por lo tanto no habrá resultados. Por ejemplo, si usted quiere aprender una habilidad en la vida, y empieza a tomar un curso, pero no lo termina, se habrá dado la oportunidad de empezar, pero no se dio la oportunidad de terminar,  para aprender lo que quería, y puede que termine sintiéndose frustrado/a.

Todo cambio o logro en la vida requiere esfuerzo, energía, perseverancia y todo el tiempo que la oportunidad requiere. Las soluciones fáciles, los atajos, no dan resultados duraderos. No hay formulas mágicas, sólo las acciones concretas, la disciplina y la responsabilidad pueden cambiar su vida.

Finalmente recuerde que puede ser que usted mismo/a sea el que se esté saboteando, poniendo los diferentes pretextos para continuar quejándose de lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes, y probablemente así se la va a pasar toda la vida.

 

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