Las adolescentes y la Distorsión de la Imagen de sus Cuerpos

Escrito por · 2012-08-12

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano comprendida entre la niñez y la edad adulta, durante la cual se presentan los cambios más significativos en la vida de las personas, en el orden físico, emocional, social y sexual.

Desde la perspectiva del desarrollo, la adolescencia es una etapa para la adaptación a los cambios físicos, emocionales y sociales que buscan ser integrados en la identidad personal, y que ésta puede ser encajada de acuerdo a las demandas del lugar y tiempo.

La identidad personal de un/a adolescente es importante, no sólo por cómo se ven así mismos, sino como creen que otros los ven;  afectando esto el concepto que tienen de sí mismos. Las mujeres adolescentes, en comparación con los hombres, tienden a ser más vulnerables a la apariencia física, reflejando de manera significativa bajos conceptos de su apariencia física, especialmente cuando son más jovencitas y sus cuerpos empiezan a cambiar.

Desde el inicio de la adolescencia, muchas jovencitas empiezan a presentar dificultades por su apariencia física, sintiéndose poco atractivas con la forma de sus cuerpos y peso, por lo que buscan de manera exagerada cambiar sus actitudes y hábitos alimenticios, con dietas rigurosas que ponen en riesgo su salud física y mental.

La imagen que las adolescentes tienen de sus propios cuerpos es parte de la identidad de ellas mismas, pero muchas veces esa imagen es totalmente distorsionada.

La imagen corporal no sólo tiene que ver con la apariencia física, lo atractivo o la belleza externa, sino que la imagen corporal de una persona, especialmente adolescente es mucho más que eso. La imagen corporal es una representación mental e imaginaria, es la idea que las personas se tienen de sí mismas. Esta imagen no solo está influenciada por las emociones, sino por las creencias y actitudes que se adoptan con respecto a belleza, y también a la manera que se dejan influenciar por los mensajes recibidos a través de la familia, amigos y medios de comunicación.

La insatisfacción y preocupación excesiva del cuerpo de una joven adolescente está relacionado con una distorsión de la imagen que se tiene de sí misma, y un miedo exagerado a ser rechazada por su cuerpo. Como parte de esta percepción distorsionada de la imagen del cuerpo, las jóvenes tienden a sobrestimar las medidas anatómicas del cuerpo y a exagerar un posible sobrepeso, afectado la manera de pensar, sentir y actuar. Muchas de ellas llegan a tener serios problemas de salud física y mental, como los desordenes alimenticios de anorexia y bulimia.

Aquí algunos aspectos importantes a considerar y que pueden ayudar a evitar que las adolescentes caigan en la distorsión de la imagen del cuerpo.

Fortalecer la aceptación de la imagen del cuerpo, al margen del peso, tamaño y medidas.

Mejorar la autoestima y el auto concepto.

Confrontar ideas sociales y culturales con respecto a la valoración del “cuerpo y peso ideal”.

Recibir información acerca de los cambios y desarrollo físico y la relación con la imagen del cuerpo.

Inculcar la promoción y exploración de los valores personales internos y otras características personales, que no tienen nada que ver con la apariencia personal y física.

Alentar a los jóvenes a evaluar y criticar la forma como las mujeres son retratadas, y estereotipadas en las telenovelas, películas, libros, revistas, y en la venta de productos de belleza y dietas.

Cuestionar los mensajes que se envían a través de los medios de comunicación con respecto a la imagen femenina con cuerpos extremadamente delgado al estilo “Barby”, y preguntarles ¿si una mujer real luce así?, ¿es realmente una mujer bella sólo cuando usa determinados productos de belleza o sigue una rigurosa dieta para bajar o mantener un peso ideal?, ¿son las mujeres más felices y exitosas por su apariencia física?, etc.

Incentivar a las jóvenes a aceptarse tal como son. Aprender a ser asertivas, a no sentirse culpables ni avergonzados por no tener una determinada apariencia física o corporal.

Involucrar a los padres para que aprendan a fomentar en sus hijos/as la imagen del desarrollo de un cuerpo saludable.

Finalmente si usted cree que su hija tiene una imagen distorsionada de su cuerpo y está presentando problemas de salud física y mental, no dude en buscar ayuda profesional.

 

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