Impacto de la Violencia Domestica en los Hijos

Escrito por · 2012-11-20


En las últimas décadas se ha hablado mucho y se conoce del tremendo impacto negativo de la violencia domestica en la vida de las personas que son víctimas de abuso, pero muy poco se ha hablado acerca del impacto a corto, mediano y largo plazo de la violencia intrafamiliar en los hijos, y como ésta puede afectar en las diferentes etapas de desarrollo de una persona. Por eso es mi interés de escribir acerca de este tema en esta oportunidad.

Yo creo que para que las personas puedan convertirse en adultos mentalmente saludables, tienen que haber tenido una niñez emocionalmente estables y haber crecido en un ambiente de seguridad y apoyo emocional de parte de los padres; sin embargo cuando han sido testigos de violencia en el hogar y han crecido en medio de la lucha por el poder y el control entre los padres, ésta dificultará la posibilidad de ser sanos emocionalmente en sus vidas.

El impacto de la violencia domestica puede verse reflejado desde que la mujer está embarazada y es víctima de algún tipo de abuso por parte de su pareja. Algunas de las consecuencias pueden ser aborto espontaneo, parto prematuro, muerte del recién nacido, o daño cerebral al feto por las continuas descargas eléctricas de estrés que una madre le transmite al bebe cuando es sometida a constante abuso emocional o físico por parte de su pareja.

Se ha demostrado que los recién nacidos y los niños pequeños antes de los dos años, que son expuestos a violencia en sus hogares, generalmente se irritan fácilmente y lloran de manera excesiva, tienen dificultades para dormir, se angustian fácilmente, y muestran muchos miedos, pánico y ansiedad ante la presencia de desconocidos o cuando los adultos levantan la voz y gritan, así mismo pueden presentar retraso en su desarrollo físico y mental.

Los niños en edad preescolar (de 2 a 5 años) pueden presentar problemas de inseguridad, temor de quedarse solos. Además, lloran demasiado cuando los dejan al cuidado de otras personas; son ansiosos, se comen las uñas, tienen trastornos del habla, se orinan la cama, manifiestan terrores nocturnos, pesadillas, se pelean fácilmente con otros niños, son demasiados inquietos o se aíslan de los demás. También se sienten avergonzados o rechazados por los demás.

Cuando los niños están en edad escolar, pueden presentar problemas en la escuela, como problemas de atención/concentración, hiperactividad, dificultades de aprendizaje, conductas agresivas con otros niños, comportamientos hostiles con los profesores, ausentismo en la escuela, o tardanzas, etc. También presentan tienden a quejarse frecuentemente de molestias físicas como dolor de cabeza, estomago, etc.

Muchas veces estos niños crecen con muchos sentimientos de culpa y hasta se sienten responsables de los comportamientos violentos en casa, especialmente cuando los padres les dicen a sus hijos que no se van a separar de la pareja por ellos. Todo esto puede alterar de manera significativa el desarrollo emocional y social de un niño o adolescente.

En la adolescencia es cuando se presentan dificultades más serias como el inicio temprano en el alcohol, drogas, relaciones sexuales, incorporación en padillas, comportamientos rebeldes con los padres y autoridades, inicio de actividades delincuenciales, depresión, baja autoestima, ideas suicidas y homicidas, dificultades para controlar y expresar emociones, se enojan con facilidad, se toman las cosas de manera personal, son poco flexibles, culpan a otros de sus malos comportamientos, y buscan resolver sus conflictos personales con agresión o violencia.

Los hijos que han crecido en un ambiente de violencia crecen con la idea que la violencia es una forma de vida para resolver conflictos, y que la violencia es una forma de expresar amor. Todo esto aumenta la posibilidad que cuando sean adultos puedan continuar con el mismo patrón de conducta, ya sea como un potencial abusador o como víctima de abuso, continuando así con el ciclo generacional del la violencia doméstica.

Si usted cree que está o ha estado en una relación abusiva, no es tarde de buscar ayuda profesional para usted y sus hijos, ya que ellos deben entender que a pesar de los problemas que tienen o han tenido sus padres, ellos los aman y que no tienen nada que ver con los problemas de los adultos. Muéstreles a sus hijos que la violencia no tiene justificación, y que por eso tomó o tomará la decisión de la separación de la pareja, y así protegerse y proteger a sus hijos de un ambiente hostil y amenazador.

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