Empatía: Poniéndose en el lugar del otro

Escrito por · 2012-01-19

Probablemente para muchos el término de empatía es nuevo o desconocido, sin embargo es un término que tiene mucha aplicación en las relaciones interpersonales, y es la habilidad que tiene una persona para inferir las emociones y sentimientos de otros, y desde allí generar sentimientos profundos de simpatía, comprensión y motivación. En términos menos académicos, implica ponerse en los zapatos de la otra persona para entender y comprender los temores, dudas, frustraciones, angustias y hasta las alegrías.

Hay un proverbio chino que dice: “si me quieres entender, camina un rato con mis zapatos”; y efectivamente si queremos entender a otras personas tenemos que entenderlas en sus maneras de pensar y sentir. De allí que en los últimos años el término empatía tiene mucha importancia y aplicación, no sólo en el campo de la psicología clínica, sino también en el campo educativo, social y familiar.

Si usted quiere intentar entender a otra persona ya sea su jefe, amigo, pareja, o hijo, necesita por un momento adoptar su misma perspectiva, y eso no implica necesariamente que piense igual que ellos, porque cada persona es diferente, sino que adopte temporalmente la perspectiva de la otra persona para deducir por que se siente como se siente.
La empatía es una habilidad y requiere práctica para reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás. Lo contrario a empatía es apatía, que significa la invalidación o anulación de lo que las otras personas puedan sentir. Por ejemplo; cuando una persona expresa un sentimiento de tristeza y es contradecida o rechazada, el sentimiento va a ser mayor, porque no se siente entendida o comprendida desde su perspectiva, es decir quien la escucha no se está poniendo en su lugar.


Recuerdo que en una ocasión una señora a quien Servicio Social había decidido temporalmente tener en custodia su única hija pequeña, por un caso legal de abuso infantil que tenía en su contra, se encontraba muy triste, frustrada y decepcionada. Me decía que cada vez que se encontraba con algún familiar o conocido, le decían “no te preocupes que todo va a salir bien y te van a devolver a tu hija”, “échale ganas y no te pongas triste”, etc. Las personas que le decían eso, con la mejor de las intenciones, no estaban siendo empáticas. Cuando ésta señora se encontraba a solas, se decía a sí misma llorando que el “optimismo” de las personas la herían más, y se preguntaba a sí misma, ¿es que acaso esas personas no se dan cuenta que no me dejan hablar acerca de lo peor que pienso: que podría perder a mi hija y no volverla a ver? Es como si pusiesen una mano en mi boca para callarme y que no me quejara de nada. ¿Por qué tengo que mentir y sonreír una y otra vez? El que me digan “todo saldrá bien”, no me hacía sentir bien, sólo me hacía sentir peor, porque lo único que hacían era anular e invalidar mis emociones, finalmente decía. ¿Por qué esas personas no paran con su optimismo y escuchan un poco para ponerse en mi lugar y entender mis emociones?…
Con este ejemplo y manera de conclusión quiero decir que empatía no es otra cosa sino la habilidad para estar consciente de reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás. En otras palabras, el ser empático es la capacidad de poder entender y “conectarse” emocionalmente con las personas, y adoptar la perspectiva de los demás para entender su estado interno.

Si usted quiere ser una persona empática, y ayudar a alguien que esta pasando por un momento difícil, tiene que orientar su atención en entender los sentimientos de los demás y comprometerse afectivamente con ellos. Muchas gracias!!!!!

Si está interesado(a) en éste y otros artículos lo invito a visitar el portal del Facebook: Dr. Frank Clavijo

 

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