El enamoramiento, apasionamiento y amor

Escrito por · 2009-04-09

Cuando comenzamos a sentir la necesidad de estar con esa persona y que con solo su presencia nos causa una intensa emoción y alegría, sólo nos queda reconocer que nos hemos enamorado. Pero…..

¿Qué es el enamoramiento?
Esta palabra pareciera esta compuesta por las silabas: en-amor-miento, pero que hay de cierto en esto. Lo que si sabemos es que es un proceso bioquímico que se inicia en la corteza cerebral y pasa por el sistema endocrino produciendo unas sustancias químicas llamadas dopaminas y que nos hace sentir un gran placer.

 
La persona enamorada puede sentir sensaciones de frío, calor, tener taquicardia, ponerse a temblar, enrojecer ante la presencia de la persona amada o con solo oír su nombre. Sentimos una atracción especial por esa persona, que no solo nos agrada físicamente, sino que tiene algo que lo convierte en el blanco de nuestra atención.


El enamoramiento al igual que apasionamiento se vive con gran intensidad, pero también con gran inseguridad, llegando a sentir desde la alegría más absoluta a la tristeza más profunda por el miedo al abandono del ser amado.

 
Excitación, deseo, pasión y no razón
Durante esta fase del apasionamiento predominan las reacciones de excitación, deseo y pasión en lugar de la razón. La causante de esto: la feniletilamina, que a su vez desencadena la producción de dopamina,  es decir químicos cerebrales que producen esa sensación de desasosiego. Al mismo tiempo el cerebro busca compensar esa sensación de dopaje produciendo endorfinas y encefálicas que permiten una sensación de paz, calma y seguridad.

Idealización del ser amado
El enamoramiento puede manifestarse bruscamente -el flechazo- o como parte de un proceso de una relación que se inició como amistad.
Cuando estamos enamorados, se desea estar el máximo posible del tiempo con la persona amada, incorporarlo a nuestro mundo, a nuestra vida. Se busca contacto a través de la piel, la mirada, se busca su proximidad, sentir su energía.
Vivir el enamoramiento es como estar en otro mundo. Es vivir en la fantasía. No vemos al amado como es, sino que sólo vemos algunas de sus partes, aquellas que deseamos ver o que deseamos que tenga. Lo convertimos en la pareja ideal, interpretando su comportamiento en base a nuestras fantasías. En realidad nos imaginamos como es y nos lo creemos, a veces acertamos en algo. Es la idealización del ser amado.

 
Autoestima
Cuando nos enamoramos aumenta nuestra autoestima, nos sentimos más seguros e importantes, queridos;  incluso aquellos aspectos que antes no nos gustaban de nosotros mismos, ya no son tan importantes. Es como si de repente nos sintiéramos hermosos, útiles, inteligentes, fuertes, deseados… y nos convertimos en todo aquello que queremos ser o que cree el otro que somos.

 
Del apasionamiento al amor
Si después de la idealización la persona que descubrimos nos sigue llenando, nos sigue gustando y decidimos compartir nuestra vida con ella o él; entonces  hemos pasado al amor. Empezamos a amar cuando dejamos de estar apasionados. Empezamos ha dejar las reacciones físicas típicas de la etapa del enamoramiento, dando paso a un amor profundo y comprometido, en el que los dos miembros de la pareja se preocupan el uno por el otro y se cuidan mutuamente. Con esto no quiero decir que el apasionamiento no es bueno, al contrario es maravilloso. Sin embargo es sólo el principio.

 
El amor
El amor requiere conocer a la otra persona, requiere tiempo, requiere reconocer los defectos del ser amado, requiere ver lo bueno y lo malo de la relación.
El amor verdadero está basado en la realidad, no en un sueño de que
encontraste a tu príncipe azul o a tu princesa encantada.
El verdadero amor no es ciego
Cuando amas a alguien puedes ver sus defectos y los aceptas, puedes ver sus fallas y quieres ayudarle a superarlas. Al mismo tiempo esa persona ve tus propios defectos y los entiende.
Amar es poner en una balanza lo bueno y lo malo de esa persona y después amarla. El amor es una decisión consciente y racional.
El amor nace de la convivencia, de compartir, de dar y recibir, de intereses
mutuos, de sueños compartidos.
El amor como proceso
El amor y el desamor forman parte de la vida, necesitamos, pues, vivir éstas experiencias aprendiendo de ellas, tomándolas como oportunidades que nos ofrece la vida en el proceso de nuestro desarrollo como personas.

 
No debemos olvidarnos de que las crisis nos ayudan a renovarnos, a generar nuestros propios recursos, que nos ayudan a afrontar la vida de una forma más positiva y feliz. No tenemos porque vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo, aprendiendo de esta manera a confiar en nosotros mismos como parte de ese proceso de la vida que todos tenemos y queremos.
Saber que encontraste a una persona maravillosa, es la mas importante, y saber que no es perfecta ni tu tampoco. Que encontraste a tu alma gemela, pero también los gemelos discuten y también tienen diferencias.

 

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