El daño cerebral de las palabras negativas

Escrito por · 2014-02-28

Recientemente el Dr. Andrew Newberg, director del centro de investigación de la Universidad Thomas Jefferson de Filadelfia, realizó una serie de investigaciones para demostrar el impacto de las palabras negativas en el cerebro, y a través de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) se pudo comprobar los cambios neuronales que ocurren en el cerebro.

Como parte de la investigación se mostró a las personas en estudio palabras negativas por menos de un segundo, y de pronto en el cerebro se podía ver la liberación de docenas de hormonas y neurotransmisores que producen estrés. Estos productos químicos cerebrales inmediatamente interrumpían el funcionamiento normal del cerebro, afectando la lógica, la razón, el procesamiento del lenguaje y la comunicación.

Así mismo se mostró que con sólo el hecho de ver una lista de palabras negativas durante unos segundos, hacía que una persona muy ansiosa o deprimida se sienta peor, y cuanto más se enfocaban en esas palabras, más daño se producía a las estructuras esenciales que regulan la memoria, los sentimientos y las emociones. Esto demostró que cuando una persona piensa de manera negativa una y otra vez, por mucho tiempo, puede afectar seriamente el sueño, el apetito, y la capacidad para experimentar felicidad y satisfacción a largo plazo.

Pero algo mucho más interesante es saber que las palabras negativas no sólo afecta a la persona que se lo dice así misma, sino que también afecta al cerebro de la persona quien lo escucha de otra persona, haciendo  de esta manera que la persona reaccione con ansiedad, irritabilidad, y enojo; afectando así la cooperación y la confianza. De hecho, siempre se ha dicho que estar alrededor de gente negativa es lo peor que a uno le puede pasar. Y yo creo que así como hay cuidarse de los fumadores de tabaco para no absorber el tabaco pasivamente y ser afectados físicamente, hay  que cuidarse de los pesimistas, contrariados,  agresivos o aburridos,  y mantenerse bien lejos de ellos; y si es posible poner letreros que digan: “Prohibido mensajes negativos a 15 pies de este lugar”.

Y esto no sólo se aplica para adultos, esto es cierto para los niños, pues su usted le habla de manera negativa a su hijo o hija,  lo más probable es que experimente confusión emocional. Por eso ahora se insiste que los padres deben evitar mensajes negativos y enseñar a sus hijos a pensar de manera positiva, de esa manera pueden cambiar sus vidas.

Una vez más queda demostrado que los pensamientos negativos producen daño cerebral a largo plazo,  y cuanto más frecuentes, intensos  y duraderos son, el impacto es mayor. Especialmente si las palabras son pronunciadas con ira, rabia, coraje, furia, más daño hacen aún. Se ha demostrado también que enfocarse de manera negativa hacia el futuro, o “sufrir por adelantado” como yo le llamo, estimula la liberación de sustancias neuroquímicas que son destructivas para el cerebro.

Ha quedado demostrado también que la pronunciación repetitiva de palabras como  “miedo”, “pobreza”, “enfermedad”, “muerte”, estimulan el cerebro de manera negativa. Aun si estos pensamientos negativos no son reales, el cerebro reaccionara a estas con imágenes negativas como si fueran amenazas reales y que estuvieran ocurriendo en el mundo exterior.

Si usted se percata de un pensamiento negativo, o si su diálogo interno es negativo, cuestiónese así mismo, y pregúntese ¿Esta situación es en realidad una amenaza para mi, o es sólo producto de mi propia imaginación?, y cuanto más rápido pueda identificar ese pensamiento, más rápido usted puede tomar medidas para neutralizarlo, y luego optar por centrarse en palabras e imágenes positivas, logando así bajar los niveles de enojo, ansiedad, tristeza, etc.

Finalmente quiero decirles que si desea mejorar su estado de ánimo y confianza en sí mismo/a,  acostúmbrese a convertir los pensamientos negativos y preocupaciones en afirmaciones positivas. Aunque esto no es tan sencillo, si es posible, pues el cerebro no responde tan fácil y rápidamente a los pensamientos positivos, como lo hace con los pensamientos y palabras negativas, ya que no representan una amenaza. Por eso que los pensamientos, imágenes y palabras positivas tienen que ser predominantes, repetitivos y hacerlos de la manera más consiente posible. Por lo menos se necesita de tres a cinco pensamientos, imágenes y sentimientos positivos para cada expresión de negatividad que queremos neutralizar.

 

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