Comunicación con los hijos adolescentes

La comunicación como uno de los pilares de la educación
En un estudio muy interesante se preguntó a los padres si consideraban que era buena la comunicación con sus hijos. Casi todos respondieron que sí. Después se repitió la misma pregunta a sus hijos. ¿Crees que es buena la comunicación con tus papás y por qué? Muchos respondieron abiertamente que no y otros decían que era buena, pero luego daban alguna explicación o aclaración que hacían ver que realmente no era tan buena.
Decían, por ejemplo: es buena, pero no me escuchan; es buena, pero no se interesan por mis cosas; es buena, pero no tienen tiempo para mí; es buena, pero no puedo hablar a solas con ellos; es buena, pero todo lo que les digo lo consideran sin importancia. Sólo algunos pocos adolescentes respondieron que la comunicación con sus padres era buena, sin peros.
De acuerdo a este estudio al parecer los mensajes de los padres no llegan a los adolescentes y la de los adolescentes no llega a los padres.
Los padres deben buscar una comunicación real, que no se quede sólo en el buenos días o en el ¿cómo te fue?, sino una comunicación que permita conocer a sus hijos a fondo. No se trata de interrogar a los hijos en forma policíaca violando su intimidad, pero sí de hacerse presente en su mundo aprovechando los momentos en que esté más accesible, buscando las ocasiones para hablar profundamente de diferentes temas. Se debe mostrar interés, hacer que en cierta forma los necesite y sepa que sus hijos los pueden buscar cuando necesiten ayuda.
Aquí algunas sugerencias para mejorar la comunicación con sus hijos adolescentes:
- Oriéntelos para que aprendan y saquen provecho de sus errores preguntándoles ¿por qué crees que fallaste?, ¿qué crees que convendría haber hecho?.
- En lugar de darles “recetas”, dejarlos que asuman responsabilidades y preguntarles ¿qué piensas hacer ahora para resolver esta situación?
- Eviten forzarlos a que hagan las cosas “a la manera” de los padres, en vez de tratar de convencerlos, darles oportunidad para que juzguen y experimenten.
- Ayudarlos a que descubran lo que es valioso en su persona. Que tomen conciencia de que valen por lo que son, no por lo que traen puesto o por lo que tienen.
- Darles oportunidad de que vivan sus propias experiencias en situaciones que no implican mayor riesgo.
- Hacer saber que en casa hay “claridad de reglas”, y que sepan el qué.
- Estar pendiente con lo que los hijos ven y leen y con quienes andan, no basados en la represión, sino de reflexión.
No olviden que actualmente los padres tienen que competir con los medios de comunicación, y la tecnología cibernética que se ha convertido en los expertos de la comunicación de los adolescentes y al mismo tiempo verdaderos factores de distorsión en la educación de los adolescentes. Por eso los padres tienen el reto enorme de esmerarse por la comunicación con sus hijos.


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