¿Cómo hablar de sexualidad con nuestros hijos/as?

Escrito por · 2009-04-01

Para algunos padres hablar de la sexualidad con los hijos/as, muchas veces resulta difícil e incómodo, y nos guste o no tenemos la obligación de proporcionarles la información correcta sobre el tema,  esa es la mejor manera de ayudarlos, teniendo en cuenta la edad y el nivel de comprensión de cada uno de los hijos.
En primer lugar los padres debemos abrir un canal de comunicación con los hijos/as desde temprana edad, para que cuando llegue el momento de hablar de temas difíciles como el de sexualidad el canal esté abierto.

 
Una de las principales trabas a la hora de hablar sobre sexualidad es que los padres no saben qué y cómo hablarles a sus hijos/as, porque ellos mismos no conocen el tema a profundidad. Los padres deben informarse y capacitarse para saber cómo ir transmitiendo la información a sus hijos/as a medida que van creciendo.

 
¿Cuándo empezar a educar sexualmente a nuestros hijos?


En realidad, uno educa a sus hijos sexualmente todo el tiempo, desde que nacen, con nuestras palabras, ademanes, gestos, acciones y también con el silencio. No sólo con la pura información cuenta, sino nuestros valores y actitudes también son importantes.

El más importante educador sexual de nuestros hijos/as somos los padres… y no lo podemos evitar. Como padre o madre, somos quienes más influyen sobre el desarrollo y las actitudes sexuales de nuestros hijos. La experiencia familiar que rodea al niño/a desde su nacimiento determina hasta que punto nuestro hijo/a va a tener sentimientos saludables y positivos sobre la sexualidad.

¿Cómo empezar a educar sexualmente a nuestros hijos?


Saber qué y cómo hablarle acerca de sexo a un niño/a no es fácil. Por eso es necesario que los padres estemos informados y capacitados para saber responder con conocimiento.
Por ejemplo, si se le dice a un niño pequeño que el bebé está creciendo en la barriga de su mamá, él puede preguntar:”¿Por qué se comió mamá al bebé?” imaginándose un bebé mezclado con comida en el estómago de su madre. Respuestas muy simples le pueden causar confusión. Las respuestas tienen que ir de acuerdo a la edad del niño/a y al nivel de comprensión.

Si un niño/a mas grande pregunta “¿De dónde vine yo?” el padre o la madre puede decir primero “¡Qué pregunta tan buena! ¿Qué piensas tú?, ¿qué crees tú?, ¿qué sabes tú?, ¿de dónde sacaste la pregunta?, ¿qué te han hablado de eso?.

  
 Esto logra tres cosas: primero, aclara lo que el niño está realmente preguntando (él o ella tal vez sólo quiere saber si nació acá en EEUU o en el país de los papas, y en este caso no tiene que explicar nada de lo que temían); segundo, les da a los padres el tiempo de pensar sus respuestas; y tercero, les da el sentido de cuanto ya sabe el niño. La segunda respuesta puede ser simple y honesta: “Empezaste siendo un huevo chiquito adentro del cuerpo de mamá.” Solamente con esto puede quedar conforme su hijo, (aunque tal vez no), pero así deja la puerta abierta para más discusión.

 
Esto no significa cerrar el canal de comunicación, sino permitir que el diálogo continúe involucrando al niño/a para que responda con lo que sabe. Algunas veces los niños/as ya tienen la respuesta, lo que pasa es que quieren someterla a verificación.

 
Como el niño/a ya sabe ciertas cosas, lo que el padre debe hacer es organizar la información que él ya tiene. No es necesario darle más información, como algunos piensan, o sacarles una enciclopedia y tratar de darles toda una cátedra universitaria acerca de sexología.

 
¿Y que hay cuando nuestros hijos ya son adolescentes?

 
Con los adolescentes necesitamos mayor información y dirección para poder ayudarlos a tomar decisiones saludables y apropiadas con respecto a sus comportamientos sexuales.

 
A pesar de la importancia que tiene la información sexual en la adolescencia, muchos padres y madres evitan o posponen esta discusión con ellos, o le delegan la responsabilidad a la escuela.
Estudios realizados aquí en Estado Unidos indican que cada año cerca de un millón de adolescentes queda embarazada y tres millones se contagian con una enfermedad transmitida sexualmente.
  
Por eso, con los adolescentes es importante hablarles acerca de las responsabilidades y consecuencias de tener una vida sexual activa. El embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y los sentimientos o emociones.

 
Algunas técnicas para llevar una buena conversación con nuestros hijos/as
• Estimularlos a hablar y a hacer preguntas.
• Usar un lenguaje claro y llano.
• Establecer relación entre el amor, el sexo
 y la intimidad.
• Mantener una atmósfera calmada y libre de críticas para sus discusiones.
• Discutir la importancia de la responsabilidad.
• Mantenerse siempre dispuestos a contestar las interrogantes del/la adolescente.

 
A corto o mediano plazo, los más beneficiados con un tipo de conversación abierta y sincera, serán nuestros hijos/as, pues esto les servirá para no sorprenderse cuando escuchen en la calle alguna expresión relacionada a la sexualidad y el sexo. 
Es indudable que no podemos evitar que nuestros niños/as se vean envueltos en conversaciones deshonrosas y atrevidas, lo que sí podemos hacer es prepararlos para cuando esto ocurra.

 

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