Cada quien es dueño de su propia realidad

Escrito por · 2012-05-19

La realidad es el término para expresar el concepto abstracto de lo real y puede referirse al conjunto de todo lo que es real. Sin embargo para el cerebro humano, la realidad no siempre está basada en algo real y concreto, puede ser una idea determinada que se tiene sobre algo que cree que es real, y no necesariamente es algo real. Por ejemplo usted puede imaginarse en este momento que está exprimiendo un limón fresco es su boca y el cerebro inmediatamente envía una serie de señales a la boca para responder a las reacciones acidas del limón. Para usted el limón sólo fue parte de su imaginación y el cerebro lo proceso como real.

Para el cerebro la realidad es una idea que está basada en la interpretación y puede ser real o irreal, y esta puede estar influenciada por la percepción de la persona que lo vive y experimenta.

Desde este punto de vista podemos decir que cada quien es dueño de su propia realidad, y que esto puede estar afectado por las creencias y manera de pensar de cada persona.

¿Y para usted cuál es la realidad mental en la que vive?, ¿De qué se siente víctima?, ¿A quién culpa o de quién sospecha cuando se siente emocionalmente desanimado/a, frustrado/a, enojado/a, decepcionado/a, estresado/a, ansioso/a, lastimado/a, infeliz o triste?

¿Usted cree que el estado de sus emociones depende de cómo le va en el trabajo, en su relación de pareja, de sus relaciones anteriores, experiencias del pasado, o de sus padres que no le dieron lo que esperaba o merecía?

La respuesta es muy sencilla, renuncie a buscar respuesta en los demás, y enfóquese en usted mismo/a. Si usted no es un niño/a pequeño y no tiene una discapacidad mental severa, usted es dueño/a y responsable de su propia realidad y de lo que siente en estos momentos. Quíteles el poder a los demás, y asuma su propia responsabilidad. Nadie tiene el poder que lo haga sentir como usted se siente sin su propio consentimiento.

Hacerse dueño de su propia realidad y la forma como la interpreta, constituye  todo un reto, pues de ella depende la tan ansiada felicidad, y en lugar de buscarla en los demás, búsquela en usted mismo/a.

Las personas no sufren emocionalmente por lo que los demás hacen o dejan de hacer, sino por la forma como interpretan esa realidad o viven esas experiencias. Algunas preguntas y expresiones que comúnmente se hacen las personas y que podrían distorsionar su realidad son: ¿Por qué hizo lo que me hizo?, ¿Qué hice para merecerme eso?, ¿Yo que fui tan bueno/a con ella/el?, ¿Por qué no le caigo bien sino le hice nada?, ¿Por qué me hace sentir mal?, ¿Por qué me trata de esa manera?, ¿Por qué me hace sufrir si yo lo/a quiero?, ¿Por qué no es capaz de complacerme como yo espero?, ¿Es que no se da cuenta que con su actitud me hace sufrir?, ¿Por qué hace lo que más me molesta?, “no puedo creer que me dejo de querer de la nada” (créalo!!!!), “yo sé que en el fondo me quiere“ (en el fondo del mar… tal vez?), “lo hace con la intención de hacerme sentir mal.” La lista podría ser enorme, pero estos son algunos ejemplos  que muchas personas hablan de sí mismas, de manera inocente, para justificar sus estados emocionales y culpar a los demás por lo que sienten, asumiendo así un rol pasivo y víctima de su propia realidad.

Si usted es una de las personas que cree que está sufriendo por lo que otra persona ha hecho o está haciendo, y está esperando que él, ella o los demás se comporten de manera diferente para que usted se sienta mejor y deje de sufrir, déjeme decirle que está equivocado/a. Esperar que los demás cambien para sentirse mejor, sin que usted haga algo diferente, es un significado claro de insanidad mental.

Usted no sufre por la acción de los demás, sino por la forma de pensar o interpretar su propia realidad. ¿Cuál es esa realidad que usted se cuenta o le ha venido contado a los demás por meses, años, o toda una vida, sin darse cuenta que usted es y ha sido responsable de todos sus estados emocionales, incluyendo su felicidad o infelicidad?

No son los otros quienes lo/a azotan mentalmente, es usted mismo/a que se castiga emocionalmente una y otra vez con su propio permiso y consentimiento. Deje de cortarse las venas mentalmente y culpar a los demás de su sufrimiento mental.

Renuncie a ser co-dependiente emocional de los demás, no son ellos quienes lo/a hacen sentir bien o mal, no son los otros quienes lo/a hacen feliz o infeliz.  No permita, ni consienta que los demás alteren sus estados emocionales, o produzcan esos cambios bioquímicos cerebrales para reaccionar o seguir reaccionando como ellos quieren, dejando de ser quien usted realmente quiere ser.

Nadie puede decidir por usted, ni obligarlo/a a sentir lo que usted no quiere sentir; usted es dueño/a de sus emociones y de su propia realidad, le guste o no le guste a los demás.

Deje de aferrarse a lo que fue o pudo ser, usted no puede cambiar el pasado, lo que único que está haciendo es impedir el cambio.   Sólo lo que es, en este preciso momento, tal cual es, existe y de esto usted tiene control. Si usted no lo hace, ¿quién podría hacerlo por usted?,   pregúntese:    ¿Qué es lo que hago yo para sentirme como me siento?,   ¿Qué es lo que hago yo para estar como estoy?,   ¿Qué es lo que hago yo para que me pase lo que me pasa?

Si piensa que alguien le lastima, le hace sufrir, o que le hace sentir mal, cambie la manera en la que piensa y dígase a usted mismo que no hay nadie en este mundo que le haga sentir algo sin su aprobación, que no son los demás quienes tienen el poder de hacerle sentir bien o mal, que sólo usted en la eternidad de este momento tiene el poder y control de sus emociones y la interpretación de los que le pasa en estos momentos.

Finalmente quiero terminar con una reflexión de Viktor Frankl, neurólogo y sobreviviente del holocausto alemán quien dijo:

“Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino”.

Si está interesado(a) en éste y otros artículos lo invito a visitar el portal del Facebook: Dr. Frank Clavijo

 

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