Autoestima y Salud Emocional

Escrito por · 2012-09-05

Se ha demostrado de diversas formas que la autoestima y el concepto que una persona posee acerca de si mismo está estrechamente relacionado con su propia salud mental y emocional.

Una autoestima positiva y un buen concepto de sí mismo no sólo son deseables para la calidad de vida de las personas, sino que son absolutamente necesarios. La autoestima no solo tiene que ver con las valoraciones personales, sino que también con una actitud hacia los demás brindando mayores posibilidades de desarrollo emocional y social.

La autoestima también está relacionada con la manera de pensar, sentir y actuar, y esto tiene mucho que ver con las experiencias y expectativas que se han ido formando a lo largo de la vida, y cómo la persona ha ido formándose un concepto de sí misma.

Una autoestima baja y un pobre auto concepto de si mismo van a ser reflejados en una inseguridad personal, excesiva necesidad de aprobación, estado de insatisfacción consigo mismo, sensibilidad a la crítica tomando cosas de manera personal y culpando a otros de sus fracasos, errores o situación actual, miedo exagerado a equivocarse, temor a desagradar a los demás, crítico con todo lo que hace, todo le disgusta, todo le decepciona y nada los satisface, casi siempre se está comparando con los demás, tienen una distorsionada imagen física de sí mismo. Todo lo ven negativo: la vida, el futuro, y sobre todo, ellos mismos, afectando de esta manera su salud mental, calidad de vida y la forma como se relaciona con los demás.

La autoestima como sentimiento valorativo personal es parte de la personalidad. La autoestima no significa alardear, jactar, vanagloriar, presumir, u ostentar de lo que no se es, más bien es saber discretamente que como persona se vale mucho, y aunque no se es perfecto, es digno de amarse, aceptarse, respetarse y capaz de afirmarlo, les guste o no les guste a los demás.

Una autoestima positiva potencia la capacidad para desarrollar ciertas habilidades y aumenta el nivel de seguridad de sí mismo, así como de las decisiones que se tomen en la vida, en la salud física y mental, en las relaciones, en el trabajo, los estudios, etc. Con una autoestima positiva se puede percibir y dominar las emociones de forma más precisa, y aplicarlas de la mejor manera para pesar y actuar de manera efectiva.

Cuando una persona no se valora lo suficiente así mismo es más sensible a tener padecimientos emocionales o problemas de salud mental como: adicciones, depresión, ansiedad, timidez, vergüenza, temores, o trastornos psicosomáticos, y es más probable que tenga ciertas dificultades consigo mismo y los demás como: disminución de la energía y de la capacidad creativa, conflictos de pareja, problemas en el trabajo, dificultad para entablar relaciones interpersonales, dificultades con los hijos, entre otros.

Una persona con autoestima positiva usualmente cree firmemente en sus valores y principios, y esta dispuesto a defenderlos, pero también está dispuesto a modificarlos si nuevas experiencias indican que estaba equivocado. Confía en su propio juicio, sin sentirse culpable cuando a otros le parece mal lo que haya hecho. No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro. Confía en su capacidad para resolver sus propios problemas, y si no, busca ayuda. Da por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros. No se deja manipular por los demás, y es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, hacer ejercicios, estar con amigos, etc.

Recuperar, mejorar o mantener una autoestima adecuada depende en gran medida de uno mismo. Si usted cree que sus dificultades persisten para mejorar su autoestima, busque ayuda profesional.

 

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