Amores enfermizos

Escrito por · 2009-04-07

¿Esta usted en una relación enfermiza?

Dicen que el amor puede servir de medicina para curar casi todos nuestros males, pero este es aplicado en altas dosis también puede convertirse en veneno, y si usted es una persona que ama a su pareja más que a sí mismo, ¡¡cuidado!!, puede estar “cayendo” en un estado peligroso para ambos y para su familia, y al mismo tiempo se puede convertir en un problema mental.

Amarnos a nosotros primero

El amar a una persona de una manera excesiva puede desencadenar problemas conflictivos que después se pueden convertir en violencia domestica, celos patológicos, humillaciones, manipulación, amenaza, etc.

Muchas veces amamos de tal manera que nos olvidamos de amarnos a nosotros primero. Lo primero que tenemos que hacer es amarnos a nosotros mismo, después a nuestra pareja y de ahí se desprende el amor hacia todo lo demás.

Todo en exceso es malo

El amor es una cosa maravillosa, pero, también puede ser tan devastador como un arma nuclear cuando cae en manos equivocadas.

Todo en exceso es malo. Cuando se ama tanto, la pasión se convierte en una obsesión y los márgenes de la cordura y los límites se distorsionan o borran, y puede a uno llevarlo a un centro de salud mental o hasta la misma cárcel.

Cuando una persona es acosada, al principio es hasta halagador, porque de cierta forma se convierte uno en el dios y centro del universo para esa persona; sin embargo, pasado un tiempo el halago pierde su brillo y se convierte en una molestia crónica.

 
Algunas armas contra los acosadores

Se dice que en la guerra y en el amor todo se vale, y más aun si la guerra es versus el amor de un acosador. Algunas personas han llegado a desarrollar estrategias de defensa personal contra estos ‘fenómenos’. Cuando se percibe esa ansiedad, celos enfermizos o excitación morbosa por saber todo,  algunas personas tratan de matarles las ganas en el acto siendo las más antisexy para ahuyentarlos, o inventan que son homosexuales, o empiezan a rascarse diciendo que es una consecuencia de su herpes contagioso; o cualquier cosa con tal de asustarlos.

Hoy en día, ya hay herramientas legales que protegen a los acosados de sus acosadores, desde las órdenes de restricción hasta cargos legales por acoso.

Cómo controlar los pensamientos obsesivos

1. Evita pensamientos destructivos que hacen que el problema de los celos patológicos se agrave e intenta sustituirlos por otros de seguridad y confianza que ayuden a frenarlos.

2. Esfuérzate en ser objetivo y aprende a diferenciar lo que son hechos reales de lo que puede estar manipulando tu imaginación. Esto no es otra cosa que tomar verdadera conciencia del problema e intentar hacer algo al respecto.

3. Procura ser más tolerante y dejarle su espacio a tu pareja: evita ese impulso irrefrenable que te lleva a estar en todo momento controlando y preguntándole sobre lo que hace y con quien. De esta forma lo único que vas a conseguir es que se sienta cada vez más agobiada y atosigada.

4. Comenta lo que te ocurre a algún amigo de confianza y pídele consejo. No olvides que ocultar el sufrimiento y negarlo hace que se potencie cada vez más. Los consejos y puntos de vista de otras personas ayudan a analizar lo que nos ocurre de forma objetiva y a encontrar soluciones que tal vez no se nos habían ocurrido.

5. Reflexiona sobre lo que te ocurre e intenta aclarar tus ideas. Esto te ayudará a exponer tus sentimientos con sinceridad, a descubrir tus miedos, necesidades, etc. Y una vez detectado el problema procura poner todos los medios a tu alcance para solucionarlos.

6. Evita utilizar amenazas, habla claramente de lo que te ocurre, no te ciegues con la rabia e intenta buscar soluciones al problema.

7. Evita culpabilizar a alguien de lo que te ocurre. Procura ser responsable de lo que sientes y no olvides que tus actos dependen de ti, y eres la única persona que puede cambiar tu conducta ante lo que estas sintiendo.

8. Evita ser trágico a la hora de asumir tu amor por alguien: esfuérzate en apreciarlos como síntoma de amor verdadero y prevenirlos cuando se descontrolan y vuelven dañinos.

Si aprendemos a controlar estos impulsos, el amor que podamos sentir por una persona nos puede ayudar a apreciar y valorar a la persona que tenemos al lado y a cuidar el amor del otro sin darlo siempre por supuesto. En algunos casos, cuando el amor es muy fuerte e intenso y queremos a otros más que a nosotros mismos, se pueden volver peligrosos y hasta patológicos. Esto produce un sufrimiento intenso en quien los sufre y a los que nos rodean, y en muchas ocasiones se aconseja acudir a un profesional psicoterapeuta.

 

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